Cinco cosas que nunca deberían acabar en el desagüe

Ago 28, 2026Blog fontanería

El desagüe puede parecer una forma rápida de hacer desaparecer determinados residuos, pero todo lo que arrojamos por él continúa circulando por las tuberías. Algunos productos se acumulan poco a poco y terminan causando malos olores, atascos o daños en la instalación.

El aceite y las grasas de cocina son uno de los ejemplos más habituales. Aunque se viertan calientes y en estado líquido, al enfriarse pueden adherirse al interior de las tuberías. Lo recomendable es guardarlos en un recipiente cerrado y depositarlos en un punto de recogida autorizado.

Los restos de café, la harina, el arroz y la pasta tampoco deberían terminar en el fregadero. Estos alimentos pueden absorber agua, aumentar de tamaño y formar una masa que dificulta el paso normal del agua, especialmente cuando se mezclan con grasa o jabón.

Las toallitas húmedas, el papel de cocina y los productos de higiene deben tirarse siempre a la basura. A diferencia del papel higiénico, no se deshacen fácilmente y pueden quedar atrapados en las tuberías o acumularse en la red de saneamiento.

Las pinturas, los disolventes, los medicamentos y otros productos químicos también necesitan una gestión adecuada. Además de poder deteriorar algunos materiales, pueden resultar perjudiciales para el medioambiente. Utilizar correctamente los desagües es una medida sencilla que ayuda a evitar averías y a conservar las tuberías en buen estado durante más tiempo.

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